06 noviembre 2007

La Cárcel

No suelo recordarla, aún y cuando ningún paso por ella es efímero, todo lo contrario, es un ancla gigante que todavía pesa a la hora de partir a cualquier lado. Quizás la olvide o la obvie porque comparada a los interrogatorios en la Policía, la cárcel fue un sitio agradable, una jaula sucia y hedionda, plena de mujeres de todos los colores y de sombras nocturnas que se atacaban a besos o garfios o que lloraban sueños de amor o de un horror cercano.

Esta noche he recordado la cárcel, la que aún vaga en mí y a la que a veces percibo, tomando mi taza de té amargo y rojizo, junto al perro que de tan negro se ha vuelto café, y mirando el cielo estrechito sobre el pasillo, herido por un lado de lámina y por el otro de muro. Hay días que una sabe que la puerta se ha cerrado para siempre, que no existe llave y lo que es más, la tienen otros que actúan en la obra precisamente de enemigos.

Los peces capataces, patrones que aporrean la flor lastimada en nuestra mesa, trapeadores, dígitos, plásticos por correas; otros que dijeron ser amigos y sólo son canibales en el corazón de la conciencia. Todos perros coloreados como un arcoiris de mierda, trajecitos mal habidos en la trastienda de la X de la T de la P de la pobrecita guerra. Animales peligrosos que lucen quijadas obscenas, consignas que todavía gritan del diente al labio y rebotan de un lado a otro torciéndole el brazo a la multitud desprotegida. Cientos y miles de hombres, mujeres, corriendo en estampida de la calle del teatro a la calle de la selva. Voces gemelas, hipócritas de ideas reversibles que amenazan y traicionan pero que reconozco bajo la manta negra.

La certeza muchas veces no nos deja vivir. Una quiere estallar como represa y quebrarse en llanto contra el suelo, pero hay otros... los que escuchan en el cuarto de al lado y todavía sueñan, y una pausa, finge que la noche es noche y reposa como un centavo perdido entre las cloacas, pues no hay quien pretenda llevar consigo el signo de muerte para la esperanza. Es por eso que en noches como ésta, tomo con fuerza la inocente tacita de té y apreto la boca y los ojos, quebrando todo por dentro, sin escupir ni el más mínimo vestigio de ripio, rabia, mientras ella descansa en mi mano, intacta.

Pasa el Orden golpeándome, sin mirarme pero con odio del que lo arrastra, y en un afán de sentirme viva comento: -Hay estrellas esta noche. Pero de nada sirve

5 comentarios:

Virginia® dijo...

Eeeeeh...Buenas, ¿Mal sitio para comentar?

Pues, si es Mandy de "Las Sombrías Aventuras de Billy y Mandy", mi hermano la ve, pero no tengo la más remota idea. Si no es esa Mandy, igual, no sé, pero espero que sea algo raroso. Este párrafo no tiene sentido. Se le declara muerto.

Quiero saber quién es Mandy, a qué se dedica, si paga la renta y se lava los dientes, o no podré vivir.

Pues...gracias por ir a caer a mi blog, y bienvenida cuando sea.

PD: En algún futuro espero poder comentar como la gente de sociedad, pero la intriga me domina.

Aulo dijo...

Un saludo Nora; no te apures
he venido hasta aquí
y te veo triste
las cosas se ven con el cristal de la retina,
son cosas que pasan
y las lágrimas le influyen
como las rejas a los ojos
o los gemidos al oído
pero no está la noche para estar triste
y no por las estrellas
ni por la ausencia de gemidos
sino porque estás allá sentada
bebiendo té caliente
y a lo mejor hay ruidos familiares por la casa
no es ese silencio que te grita desde dentro por saberse cobarde
sino la conciencia tranquila
de haber luchado
y haber sufrido
porque no hay nada real que no se sufra.
Un abrazo

Llave maestra dijo...

Virginia: sos esa Mandy -ya te lo había dicho- y también sos bienvenida cuando querrás y podés comentar como te guste.

Aulo: agradezco tu preocupación y solidaridad, pero hay puntos que son difíciles de entender para quien no vivió lo que una o simplemente quiere intenta leer mis escritos sin el velo natural de la literatura. El sentimiento es de impotencia y rabia, no de cobardía. No tengo la conciencia intranquila, tengo herida la esperanza desde hace demasiado y me duele confesarlo a veces... y no es que esté triste ahora o siempre, son momentos sólo momentos que aunque no lo creas son necesarios para sanar. El silencio además me gusta, es más: el silencio es el gran culpable de que esta escritora exista.
Slds.

Nora

Bolux dijo...

Hola tu !!!! este volado como que ta lleno de Tristeza y ganas de torcerle el buche a los majes que hicieron mierdas en el pasado.


en el work he estado leyendo el las cronicas ya me quebre los 12 volados ... y pooota al leer esto seme vino a la mente ese volado :(


[off topic] ...... Destapaste alguna ves la maletas que gurdaban esas que te hacian ojitos ... la duda me mata


Jaluuu.



PD: Mandy la Virginia lol te Anotaste un 10, ..... si la Virginia fuera hombre creo que seriamos Lucas tañeda y el chaparron Bonaparte !!!


hoy si jaluuuuu
:)

Llave maestra dijo...

Sólo en el pasado? Todavía!
Y en eso estoy, con lo de las maletas, voy a actualizar la crónica la próxima semana, ahi te aviso.
Cuidate y saludame a la Mandy, de plano que sentí una alegría al llegar al blog de ella, es genial, te juro que es igualita a mi mejor amiga del colegio, sólo que aquella se llama Natalia y está igual de loca y feliz.
Cuídense y gracias por seguir leyendo y entendiendo mis volados.