Desde mi ventana he visto a un hombre
saltando peregrina en la azotea de su propia casa
me paré a observar detenidamente qué hacía
tenía puestos unos jeans
y a su lado estaba una niña pequeña
lo más problable es que fuera su hija
ambos saltaban en los cajones imaginarios
desprevenidos de la altura
y de las ventanas
con sus ojos vecinos
tuve deseos de ser trapecista
equilibrista o mujer bala
de tener azotea
de piso completo como aquella
y un yeso para pintar la peregrina
llamar a mis hijos y saltar
sin miramientos
La guerra con Honduras y otras memorias
Hace 13 horas

5 comentarios:
Hermoso escrito Nora, me das permiso de publicarlo?
Sí, podés publicarlo, como un intento de transmitir un poema que pasó frente a mis ojos.
Saludos,
he leído su poema. está precioso. yo también quiero esa azotea, esa misma.
cuando mis hijas eran niñitas, en noches de lluvia de meteoritos, poniamos cobijas en la cochera, apagabamos todas las luces y nos acostabamos a contar destellos. ya están grandes, están ocupadas,las veo de vez en cuando. en noches de meteoritos, yo todavía, me quedo despierta para contar estrellas.
su trabajo es muy lindo.
Gracias Yasindira, qué lindos momentos los que me relatás. Lluvia de meteoritos... qué belleza! Me alegro que te hayás indentificado con el poema. Un abrazo para vos y tus hijas atareadas.
Hola Nora, excelente como todo lo que e leido de ti, no le das un vistazo a mi blog, por favor. Gracias.
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