21 junio 2008

Juro que no es invento mío

Desde mi ventana he visto a un hombre
saltando peregrina en la azotea de su propia casa

me paré a observar detenidamente qué hacía
tenía puestos unos jeans
y a su lado estaba una niña pequeña
lo más problable es que fuera su hija

ambos saltaban en los cajones imaginarios
desprevenidos de la altura
y de las ventanas
con sus ojos vecinos

tuve deseos de ser trapecista
equilibrista o mujer bala

de tener azotea
de piso completo como aquella
y un yeso para pintar la peregrina
llamar a mis hijos y saltar
sin miramientos

5 comentarios:

Mauricio Vallejo Márquez dijo...

Hermoso escrito Nora, me das permiso de publicarlo?

Llave maestra dijo...

Sí, podés publicarlo, como un intento de transmitir un poema que pasó frente a mis ojos.

Saludos,

Yansidara dijo...

he leído su poema. está precioso. yo también quiero esa azotea, esa misma.
cuando mis hijas eran niñitas, en noches de lluvia de meteoritos, poniamos cobijas en la cochera, apagabamos todas las luces y nos acostabamos a contar destellos. ya están grandes, están ocupadas,las veo de vez en cuando. en noches de meteoritos, yo todavía, me quedo despierta para contar estrellas.

su trabajo es muy lindo.

Llave maestra dijo...

Gracias Yasindira, qué lindos momentos los que me relatás. Lluvia de meteoritos... qué belleza! Me alegro que te hayás indentificado con el poema. Un abrazo para vos y tus hijas atareadas.

gentleman dijo...

Hola Nora, excelente como todo lo que e leido de ti, no le das un vistazo a mi blog, por favor. Gracias.