El salario en la fábrica está bajo
No alcanza la moneda.
Ya no hay nadie que pueda
Vivir con lo que gana en el trabajo.
Los trust y cartels lo reparten todo:
Para los accionistas, el dinero
Como río abundante, ¿y el obrero?
Le dan sus cents, por cierto de mal modo.
Es ésta la justicia del presente:
Una balanza que en siglo veinte
Dejó de ser precisa.
Se puede concretar de esta manera:
Por llenarle a un míster la cartera,
Se le deja al obrero sin camisa.
Del Libro: Poemas con los ojos cerrados
© Oswaldo Escobar Velado, salvadoreño
Pieza de mesón de un obrero
Una percha adquirida a precio módico.
Tres ladrillos aspiran a cocina
Colocados de intento en una esquina.
Un gran quinqué. Retratos de periódico.
Un San Antonio con el vidrio roto
Y adornado con flores de papel.
Ropa sucia en el suelo. Un alboroto
De figuras decoran un cancel.
Tal es el cuarto en que el obrero tiene
Que ir viviendo. Apenas se sostiene.
¡Él no puede vivir de otra manera!
¡Por esta pieza pagará mañana
En concepto de renta a la casera
La cuarta parte del jornal que gana!
Del Libro: Poemas con los ojos cerrados
© Oswaldo Escobar Velado, salvadoreño

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