12 octubre 2008

A propósito del 12 de octubre

Lastimosamente, poco valor y significado damos como sociedad a nuestro pasado y origen. Somos, eso sí, una sociedad que se precia de ver siempre hacia el futuro, con un espíritu pujante capaz de abrazar todas las cosas nuevas. Incluso en política el pasado sufre combates a muerte, el muy pobre que está tan fallecido, y se recurre a él sólo para ciertas ocasiones donde es conveniente y donde se le muestra a medias, detrás de un vidrio muy desgastado. Esto se deba quizás a que el pasado es inamovible, no puede cambiarse al antojo de una idea o conveniencia, el pasado es y es sin remedio.

Escarbando en internet he dado con dos videos y un documento sobre las danzas folclóricas salvadoreñas, materiales inapreciables para la memoria cultural dado el panorama tan agreste y la falta de una política cultural.

Del primer video me sorprende precisamente su origen, debido a que es un producto del Concejo Nacional de Cultura y pese a todos los reparos técnicos y de manejo del contenido que el material pueda tener, es algo. Pero eso no es todo lo que sorprende; pasada la primera sorpresa uno se pregunta por qué reducir a un espacio tan pequeño un material tan rico y extenso. 

Sorprende además, no ver este material en televisión ni en los sitios web de concultura, mucho menos verlo como material de estudio y promoción en lugares como embajadas, casas de la cultura, alcaldías e incluso en los vuelos de TACA y el canal 8 que es televisión educativa.

Otra cosa que llama la atención, porque no fue editada, es la denuncia que realizan los protagonistas culturales sobre la falta de apoyo a su rescate cultural y resistencia, cuando por otro lado, la misma institución desde la cual se recoge el testimonio, utiliza fondos nada despreciables en actividades culturales menores como Festivales de la Canción.

Los Festivales de Canciones viejas cantadas por jóvenes están de moda. Además de Concultura,  la Secretaría Nacional de la Juventud y TCS realizan este tipo de concursos, imitaciones de formatos de televisión de otros países. Que mal hace Concultura al utilizar sus escasos recursos en actividades que lejos de rescatar nuestra verdadera tradición e identidad, fomentan la alienación cultural, promoviendo los valores del entusiasmo como disciplina y la fácil promoción, por sobre la academia y la resistencia cultural. Y esto podemos verlo en otros programas que apoya Concultura.

El segundo video me parece un buen ejemplo de lo que se podría hacer en el país a un mediano plazo y a nivel nacional: revivir las tradiciones, rejuvenecerlas como dice la jovencita del primer video.

Si en México se desarrollan clases de baile y concursos permanentemente en los espacios públicos (parques y plazas), por qué en nuestro país eso va a ser imposible? La danza de las botas con chinchines sería la primera en la cual me gustaría apuntarme con la familia, el día en que el gobierno disponga o sea obligado a reconocernos nuestro derecho a vivir las costumbres y conservar nuestro pasado.





Documento resumen de las danzas folclóricas de El Salvador.

3 comentarios:

MANUEL CARCACHE dijo...

Esas botas con chinchines de los negritos las rescató Israel Bojorquez allá por los años 1980s. Recuerdo que Israel me pidió ayuda sobre cómo hacer para rescatar las danzas salvadoreñas y en mi angustia de no saber cómo ayudarle se me ocurrió prestarle un libro sobre el folkore del compositor húngaro Bela Bartok para que tratara de ordenar sus ideas.

Como Bartok con su gramófono a cuestas por aquellos parajes deTransilvania, rescatando músicas me imaginaba a Israel en El Salvador, en efecto así lo hizo. Después de un tiempo le ayudé a transcribir en pentagrama alguas músicas de Sonsonate.

Bojorquez con lo único que contaba era con su ingenio, ganas y amor por sus tradiciones pero le faltaba los recursos técnicos. Desgraciadamente en el país no contamos con instituciones especializadas, llámese conservatorio o facultad de música, por lo que un estudio sistemático, no digamos un rescate, es impensable. Incluso inventó un método para registrar gráficamente los pasos de danza al cual llamó Método Elías (creo que en memoria a su abuelo) al cual nadie le hizo caso, sólo en Noruega obtuvo ayuda para editarlo.

Es sorprendente como las tradiciones folkloricas salvadoreñas se resisten a morir y nos muestran una sutil riqueza de mestisaje que es tratada muy superficialmente en el primer video-clip y destruida, mancillada en el segundo. Una investigación seria requiere del concurso de muchas disciplinas: música, teatro, danza, literatura, sociologia, etnología, arqueología, todas reunidas en un instituto especializado para la investigación del tema. ¿Cuándo vamos a comenzar? En son egoísta
me imagino que dentro de 500 años, si seguimos así, lo que estamos haciendo ahora, si tenemos suerte, será cantado, recitado y bailado en algún rincón de la campiña salvadoreña, sin pena ni gloria para la cultura oficial pero al menos guardado en la memoria del pueblo que es lo que al final cuenta.

Anónimo dijo...

Norita mirá, y cuánto le habrán pagado a Jorge Dalton por hacer un video de cinco minutos que no dice mayor cosa? Pero a los señores de las plumas de Cacaopera, te apuesto que esta es hora que no le han comprando sus plumas nuevas.

Y qué me decís de nuestro gran presidente arenero Antonio Saca y sus secuaces de Concultura, que después de matar a varios animales del zoológico, dejado escapar a la cobra Dora y malmatado a unos bichos en un puente movedizo, ahora han dispuesto arreglarlo porque viene la campaña y se han gastado un vergo de pistoferia en eso, pisto que pudieron ocupar en otras prioridades más prioritarias como diría el pleonasmo viviente de Rodrigo Avila, tales como arreglar el paso del río Arenal en la Colonia Málaga. Pero no, a los areneros el show les encanta, sólo sumá cada gol de la Selecta que nos cuesta a los salvadoreños 5 mil dólares, sin contar que cada partido los manda con Posada Carriles a Miami.

Llave maestra dijo...

Algo si debemos aprender del Zoo nacional y es "No darle de comer a los animales" y por lo que dice la última encuesta de la UCA, los salvadoreños ya entendieron ese mensaje. Sin querer los sincultura dijeron algo cierto, en el zoológico al menos.