Historia de un cronopio
12 junio 2009
Los cronopios arcoiris no saben por qué son así, tampoco se lo preguntan. Les gusta hacerle dos ollitos a la cara del sol cuando se levanta y usan escaleras para conversar con las cornisas. Duermen hasta tarde y luego con su carterita emigran a los paisajes que los dejan ciegos. Los cronopios arcoiris tienen miedo de un caramelo tamiz y de un tiempo para acá se nos pierden. Las equivocaciones los tiran del autobús y lloran desesperados porque les gusta sentir el viento en la ventanita.
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