Una leyenda celta
24 agosto 2008
Cuenta la leyenda de la hija del dios de viento que se enamoró del dios del mar.
El Dios del Viento al enterarse la desconoce y la condena a vivir como mortal en la tierra junto al dios del mar.
Pero les deja una salida. La unica forma en que los dos puedan vivir por siempre y juntos como dioses nuevamente, es que ella aprenda a respirar bajo el agua sin que el dios del Mar le diga cómo hacerlo.
Es ella a quien deberá nacerle el deseo, sin embargo nunca se animó pues no se consentía capaz de lograrlo.
El tiempo pasó y cuando los dos son ancianos y las fuerzas de ella disminuyen, el dios del mar la toma en sus brazos y se dirigen al mar, en donde ella muere lentamente ahogada mientras él la observa y la abraza.
El dios del Mar vuelve por fin a su reino pero debe vivir para la eternidad solo y extrañando.
21 agosto 2008
Cuentan que una vez se reunieron en algún lugar de la tierra los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, les propuso: "Vamos a jugar a las escondidas".
La intriga levantó la ceja y la curiosidad sin poder contenerse preguntó: "¿ A las escondidas? ¿Cómo es ese juego?".
La intriga levantó la ceja y la curiosidad sin poder contenerse preguntó: "¿ A las escondidas? ¿Cómo es ese juego?".
"Es un juego-explicó la locura-en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden, y cuando haya terminado, el primero de ustedes que encuentre, ocupará mi lugar para terminar el juego."
El entusiasmo bailó secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda e incluso a la apatía, que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar. La verdad prefirió no esconderse, ¿para qué? Si al final siempre la encuentran. La soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiera sido de ella) y la cobardía prefirió no arriesgarse.
"Uno, dos, tres...", comenzó a contar la locura. La primera en esconderse fue la pereza que se dejó caer en la primera piedra en el camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto.
La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, porque cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Qué tal un lago cristalino? Ideal para la belleza, ¿La rendija de un árbol? Perfecto para la timidez. ¿Una ráfaga de viento? Magnífico para la libertad.
Así la generosidad terminó por ocultarse en un rayito de sol. El ego, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero sólo para él.
La mentira se escondió en el fondo del océano en realidad detrás del Arco Iris. La pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido......se olvidó donde.
Cuando la locura contaba 999.999,el amor aún no había encontrado sitio, pues todo estaba ocupado, hasta que diviso un rosal y estremecido decidió esconderse entre las flores.
"Un millón", gritó la locura y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la pereza, sólo a tres pasos de una piedra. Después escucho a la fe discutiendo con Dios sobre Zoología y a la pasión y al deseo los sintió vibrar desde el fondo de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y pudo deducir donde estaba el triunfo. Al egoísmo no tuvo que buscarlo ya que el solito salió disparando de su escondite que había sido un nido de avispas.
De tanto caminar la locura sintió sed, y al alcanzar el lago descubrió a la belleza. Con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún, en que lado esconderse. Así fue encontrando a todos. Al talento, entre las hierbas frescas, la angustia, en una oscura cueva, a la mentira, detrás del Arco Iris y hasta el olvido, que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.
Solo el amor no aparecía por ningún lado. La locura buscó detrás de cada árbol, debajo de cada piedra, en la cima de las montañas, y cuando estaba por rendirse, divisó el rosal.... y comenzó a mover las ramas. De pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al amor. La locura no sabia que hacer para disculparse. Lloró, rogó, imploró, pidió perdón, y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.
Khalil Gibrán
El entusiasmo bailó secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda e incluso a la apatía, que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar. La verdad prefirió no esconderse, ¿para qué? Si al final siempre la encuentran. La soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiera sido de ella) y la cobardía prefirió no arriesgarse.
"Uno, dos, tres...", comenzó a contar la locura. La primera en esconderse fue la pereza que se dejó caer en la primera piedra en el camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto.
La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, porque cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Qué tal un lago cristalino? Ideal para la belleza, ¿La rendija de un árbol? Perfecto para la timidez. ¿Una ráfaga de viento? Magnífico para la libertad.
Así la generosidad terminó por ocultarse en un rayito de sol. El ego, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero sólo para él.
La mentira se escondió en el fondo del océano en realidad detrás del Arco Iris. La pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido......se olvidó donde.
Cuando la locura contaba 999.999,el amor aún no había encontrado sitio, pues todo estaba ocupado, hasta que diviso un rosal y estremecido decidió esconderse entre las flores.
"Un millón", gritó la locura y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la pereza, sólo a tres pasos de una piedra. Después escucho a la fe discutiendo con Dios sobre Zoología y a la pasión y al deseo los sintió vibrar desde el fondo de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y pudo deducir donde estaba el triunfo. Al egoísmo no tuvo que buscarlo ya que el solito salió disparando de su escondite que había sido un nido de avispas.
De tanto caminar la locura sintió sed, y al alcanzar el lago descubrió a la belleza. Con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún, en que lado esconderse. Así fue encontrando a todos. Al talento, entre las hierbas frescas, la angustia, en una oscura cueva, a la mentira, detrás del Arco Iris y hasta el olvido, que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.
Solo el amor no aparecía por ningún lado. La locura buscó detrás de cada árbol, debajo de cada piedra, en la cima de las montañas, y cuando estaba por rendirse, divisó el rosal.... y comenzó a mover las ramas. De pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al amor. La locura no sabia que hacer para disculparse. Lloró, rogó, imploró, pidió perdón, y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.
Khalil Gibrán
Calle abajo
20 agosto 2008
La Fábula del Tigre y el Canario
15 agosto 2008
Del escritor salvadoreño León Siguenza, interpretada por Alejandro Mejía del clan Mejía Godoy de Nicaragua.
El arreglo original es al estilo de milonga, quizás porque fue hecha canción en los años 70´s y la inspiración estaba más cerca de esa forma. El arreglo original es precioso pero por el momento tendremos que quedarnos con esta versión moderna que tampoco desmerece, mientras encontramos quien grabe la original o dónde grabarla.
Nota: El cronopio que habita de lejos estas puertas ha enviado un enlace a otra versión más cercana a la original, en la guitarra y voz del cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy. Por el video podriamos deducir que la composición es de Luis Enrique, ya que fue Roque Dalton quien le mostró el poema, pero no estoy segura así que insisto, si alguien tiene información que nos la haga llegar.
El arreglo original es al estilo de milonga, quizás porque fue hecha canción en los años 70´s y la inspiración estaba más cerca de esa forma. El arreglo original es precioso pero por el momento tendremos que quedarnos con esta versión moderna que tampoco desmerece, mientras encontramos quien grabe la original o dónde grabarla.
Nota: El cronopio que habita de lejos estas puertas ha enviado un enlace a otra versión más cercana a la original, en la guitarra y voz del cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy. Por el video podriamos deducir que la composición es de Luis Enrique, ya que fue Roque Dalton quien le mostró el poema, pero no estoy segura así que insisto, si alguien tiene información que nos la haga llegar.
Hace falta estar ciego
11 agosto 2008
Hace falta estar ciego,
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegría,
sin participación de los himnos futuros,
sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado sombrío de la tierra.
Hace falta querer ya en vida ser pasado,
obstáculo sangriento,
cosa muerta,
seco olvido.
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegría,
sin participación de los himnos futuros,
sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado sombrío de la tierra.
Hace falta querer ya en vida ser pasado,
obstáculo sangriento,
cosa muerta,
seco olvido.
Rafael Alberti
Más temprano que de costumbre
05 agosto 2008
Camino a la par de una ardilla que hace de diadema en mi pensamiento
ella como yo y el pájaro campana nos despertamos muy temprano a buscar
buscamos las cosas que produzcan otras cosas en la vida de los que nos hemos empeñado amar
la mujer primitiva busca a diaro alimentos sin preservantes para su cría de canarios
sería tan fácil si le valieran las hojas pero los signos verdes no son
sobre el pasto negro duro como un escaparate ha visto un ala convertida en fruto
o un fruto deshaciéndose en ala
ella no sabe qué pero observa a su sombra hacer equilibrio sobre una nube muy blanca
ella como yo y el pájaro campana nos despertamos muy temprano a buscar
buscamos las cosas que produzcan otras cosas en la vida de los que nos hemos empeñado amar
la mujer primitiva busca a diaro alimentos sin preservantes para su cría de canarios
sería tan fácil si le valieran las hojas pero los signos verdes no son
sobre el pasto negro duro como un escaparate ha visto un ala convertida en fruto
o un fruto deshaciéndose en ala
ella no sabe qué pero observa a su sombra hacer equilibrio sobre una nube muy blanca
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