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Los herederos de Farabundo: un libro de José Roberto Cea

27 marzo 2009

Por Nora Méndez
poeta y anarquista salvadoreña
primera parte

Los herederos de Farabundo es la obra poética dada a luz por José Roberto Cea entre los años de 1972 y 1981, según reza el prólogo de su segunda edición, realizada por Editorial Universitaria (UES) en el año de 1987, bajo el cuidado de Canoa Editores y con una ilustración de Isaías Mata en su portada.

Los herederos de Farabundo obtuvo el Premio Latinoamericano de Poesía “Rubén Darío”, en 1981, en Managua, por unanimidad, en plena revolución sandinista y en la efervescencia de la guerra civil salvadoreña, luego de la Ofensiva Final de enero de 1981 o la Revolución que nunca fue.

No es casualidad que esté escribiendo acerca del libro Los herederos de Farabundo de José Roberto Cea en este marzo, también mes de la poesía, del año 2009 en que un gobierno de Unidad Nacional llega por vez primera al poder ejecutivo. No existen las casualides pero sí las coincidencias. Por ejemplo que el día de internacional de la poesía se celebra anualmente el 21 de marzo y en la tradición prehispánica, en la puesta de sol de cada 21 de marzo, en la Pirámide de Kukulcán o Castillo de Chichén Itzá, se produce una proyección serpentina de siete triángulos de luz invertidos, como resultado de la sombra de las nueve plataformas del edificio.

Que José Roberto nace en 1939 en la ciudad de Izalco, tan sólo 7 años después del levantamiento comunista e indígena que finalizó en masacre y la instalación de la dictadura militar que se prolongaría hasta finales de los años 70s, precisamente cuando nace este libro.

1939, 2009, 9 plataformas, 29 años después del asesinato y resurrección de Monseñor Romero, 7 años después de una masacre, 70 años después de su nacimiento, años 70s, 7 triángulos de luz invertidos, marzo, poesía, cambios, equinoccios que significan dos noches iguales y el libro de Los herederos de Farabundo que llega a mí en un mes de marzo de 2009. Todo se junta!

Aquí ha llovido cielo./Se desliza entre hierbas…/El poeta y los lirios saben la ceremonia./Vedlos crecer en su hermosura./Vedlos nombrar el canto. Hurgan el sueño./Yo deseo hacer ríos y caminos/Y la espuma llega con su velo a perder la visión./Y lloro, lloro con los ojos anegados de piedras./Piedras mentidas, sí, pero son piedras…/Es cuando llega algo de luz sin luz, mucha intuición/Y me quita las piedras parte a parte;/Me arranco la pupila para poder mirar/Hacia dentro, al fondo, a mí mismo, al pasado… “

Debo antes de proseguir, decir que no soy conocedora de su obra completa y tampoco pretendo hacer análisis literario en el sentido estricto, mas sí acercarme -en la medida de mis posibilidades humanas- a su poesía, y cumplir con al menos 3 objetivos: Establecer/contagiar mis reflexiones, curiosidades y asombros, promover su conocimiento y lectura, así como propagar junto a Cea, la historia de Farabundo Martí y sus herederos, contada por un poeta que se esmeró en conocerla/vivirla para regalarnos un futuro.

José Roberto pertenece a la llamada Generación Comprometida, dio sus primeros pasos literarios junto a escritores de la talla de Roberto Armijo, Roque Dalton y Oswaldo Escobar Velado, y según cuentan le llamaban “pichón” por ser entre ellos, “pichón de poeta”; dicho sobrenombre sobrevive a pesar de que Cea es ya un escritor laureado.

Según Wikipedia, “José Roberto Cea “nace en la ciudad de Izalco, departamento de Sonsonate, el 10 de Abril de 1939. En El Salvador es unos de los autores más prolíficos de la actualidad. Ha escrito poesías, narraciones , novelas, cuentos, teatro, ensayos. De este último género, dos trabajos muy importantes son; uno sobre la pintura y otro sobre el teatro en El Salvador. Algunos críticos señalan que mientras un sector de la poesía hispanoamericana sigue los movimientos europeos otro sector ha buscado incorporar a la misma un indigenismo más o menos auténtico sin tratar de caer en la imitación, lo cual se logra percibir en la obra de J. R. Cea. Es un autor que ha preferido ser americano apoyándose en fascinantes orígenes. Su obra conduce a tomar conciencia de lo nacional.”

Esto último es lo que principalmente caracteriza a su generación, tomar conciencia de lo nacional, amar-odiar la patria de una manera destructiva-constructiva, exigirse frente a ella, hablar de ella, rehacerla en su palabra.

Otra característica de dicha generación fue la de ganar muchisímos premios, todos prestigiosos. Cea por su parte se agencia algunos como el “Premio Internacional de Poesía del Círculo de poetas y escritores iberoamericanos de Nueva York, 1965; Premio 15 de Septiembre en Guatemala, 1965 y 1966; Premio Centroamericano de Teatro, en Quezatenango, Guatemala, 1965; Premio Italia 1972; Primer Premio en el Certamen Latinoamericano de Poesía "Pablo Neruda" en Lima, Perú, 1974; y muchos más.” Wikipedia.

En Cea, apartándolo imaginariamente de su generación, encontramos peculiaridades trascendentales: es el único escritor reconocido nacido en la ciudad de Izalco, nieto de campesinos indígenas, que cultiva sus tradiciones étnicas y que se considera a sí mismo un Brujo :

Yo soy Quirino Vega,

Tengo hierbas de pájaros malignos

Para falsear candados y memorias.

Tengo, además, oraciones que alejan la maldad

Y hacen retroceder al enemigo.

Yo, Quirino Vega,

Sé matar la cal viva, pero sufro.

Hace años que he muerto para el ángel...

Un Brujo cuyas apariciones y desapariciones están más cercanas a lo mágico del Cipitío que a lo político de Miguel Mármol. Cea, además, es un escritor cuya obra ha recibido fuertes críticas por no guardar los canones de la estética formal, entendido esto como una falta de coherencia estética de su obra y la existencia de altibajos inverosímiles en su forma literaria y la búsqueda de una semántica popular que choca con los estereotipos estéticos seguidos por otros autores consagrados -incluso de su propia generación- y los intelectuales que él seguramente llamaría “burgueses”.

Es entonces, Cea, un intelectual de la izquierda y por ello presenta un “mal comportamiento”? Por qué lo coloquial en Cea está mal y en otros como Dalton, Velado y la propia Lars, es un valor agregado? Qué es lo que se critica en Cea, la inconsistencia de su estructura poética misma o su coloquialidad? Su militancia poética? Seguir vivo? Ser poeta del imaginario indígena?


A mi juicio es un escritor de ruptura existencial y social. Qué quiero decir con esto, pues que Cea es un escritor cuyas crisis personales coincidieron con un largo proceso de crisis política y económica sufrida por la sociedad salvadoreña hasta nuestros días y esa misma crisis fue expresada en toda su literatura -conocida hasta hoy-, con raras excepciones, como Todo el Códice, considerada su obra cumbre.

En Cea vemos un esquivamiento de las técnicas y/o formas clásicas o todo aquello que en término de estructura literaria pudiera representar en forma y contenido una traición al lenguaje de su tierra de infancia, de su lengua materna, de su propio barrio y todavía más, una traición a su militancia, a su compromiso consigo mismo que es el pueblo.

(...) Lo de mi madre no es porque digan que su hijo

es el mejor poeta de su país,

que al fin y al cabo eso no importa ni

es cierto,

el poeta es el pueblo,

si no por qué me quiere: carne de la suya.

Ella no midió el amor por las tenencias, ni lo mide por eso.

Para ella no todo lo que relumbra es oro

ni le importan mis versos y eso que algunas veces

la escucho como cantar.

Su tesoro es el sudor de la frente, y así me enseñó.

Soy del montón, pues, y me siento feliz en esta orilla.

Cea ha vivido por años en el Barrio Santa Anita, un tradicional barrio popular cercano al casco histórico del Barrio San Jacinto en San Salvador. Cea, el poeta indio, revolucionario e iconoclasta, encara la poesía desde su escritorio-trinchera en las cercanías de cuarteles militares y casas de gobierno. Su poesía vive las diferencias físicas entre su casa y las casas de los “chafarotes”, el cuartel Zapote o la Casa Presidencial. Cea sabe que su casa y esas otras casas no están hechas del mismo material, sus ventanas no miran hacia los mismos lugares, sus habitantes no poseen el mismo corazón, historia e ideales. Cea no puede enarbolar su discurso vivencial y social con las mismas palabras del discurso oficial culpable de la crisis del país y el sufrimiento de millones. De ahí la importancia de prolongar su lenguaje coloquial a su obra, como una forma de resistencia y denuncia:

“Pero mi país es un potrero y en eso no hay confusión:

Los caballos se ven en los automóviles, en las calles,

En los barrios pobres y en las colonias de la burguesía

Y en los almacenes y en las oficinas públicas y privadas,

En todo se ven los caballos y las vacas y las mulas, sobre todo

Las mulas y los bueyes y los toros y hasta los garañones en celo…

No nos dejan mirar ni la mañana.

No se ven ni la luna ni los niños ni el aire…”

Como vemos, en Cea no hay descuido inocente de la forma, sólo un deshilado espejo de su propia imagen y la del pobre que viaja con él en autobús, sólo un poner por ahi, como está, todo revuelto, como sucede en la casa de los pobres, en la casa de los cronopios, donde no hay sirvientas ni la orden de esconder el desorden natural, de guardar las apariencias. No existe a mi juicio, prevalencia del contenido de su poesía sobre la forma, todo lo contrario, ambos se afirman como en un matrimonio perfecto. En Los herederos de Farabundo, el poeta retoma elementos de la tragedia clásica griega, mezclados con su vivencia de marchas, jolgorio en las calles y programas de radio de su época que denunciaban la violencia; personajes como el coro se transforman en vendedoras de macetas o zapateros, también hay voces de testigos, esos que lo vieron todo y están dispuestos a hablar anonimamente, antes de ser asesinados en El Salvador de los años 70s donde por hablar contra el gobierno y los ricos amanecías decapitado, colgado de un puente, degollado, sin ojos, tirado en una calle con el vientre cocido y dentro de él la cabeza de otro, o bien eras desaparecido y nadie más volvía a verte o aparecías desnuda y muerta con los genitales de tu novio en la boca y una botella de Coca Cola o Tic Tac en la vagina. Y si tenías suerte salías del país, mojado hacia la USA o te hacías clandestino y entrabas a la guerrilla urbana.

“ Y los quisieron destruir

los capturaron los amarraron como cangrejos

les quemaron la piel con cigarrillos marca registrada

los llevaron al fondo de los fosos

les metieron picanas made in usa

los bañaron en mierda

machacaron sus güevos o cojones

los enterraron vivos

dinamitaron sus cuerpos los ahorcaron con cuerdas

de guitarra

los lavaron con miados

oscurecieron sus días en la cárcel

les quitaron las uñas la paloma

desollaron sus caras taladraron sus ojos

les metieron pimienta en las heridas

sal en las cuencas cal en la boca

clavos en la nariz”

Es importante hacer notar que Los herederos de Farabundo se produce una vez que Cea ha logrado agenciarse un nombre en la comunidad literaria latinoamericana de aquellos días; es decir, que no es la obra adolescente del poeta, ni la aventura literaria de un muchacho militante, todo lo contario, es la obra de un escritor maduro, que ha realizado una investigación creativa apoyado en testimonios de personas de la época de la matanza del 32 y en lugares que visitó Farabundo, así como referencias bibliográficas y archivos de la nación. Cea además es ya un militante de izquierda organizada, comprometido con la construcción de la historia, el mito, la leyenda del revolucionario Martí que al igual que Sandino, comandaría el ideario de nación una vez triunfara la revolución salvadoreña, la revolución farabundista. De allí la importancia y vigencia de su libro, el cual inicia con una profecía leída en algún libro “subversivo” de la época, en voz de su narrador; profecía que nunca se cumplió o por lo menos hasta la fecha y lo que se cree:

En un libro más o menos subversivo para unos,

ilegítimo para otros, peligroso para los demás,

legítimamente leí que en El Salvador

hay dos nombres en cuyo honor se han levantado

más estatuas y monumentos

y se han bautizado más edificios, escuelas y aulas

que por ningún otro.

Ellos son Gerardo Barrios y Alberto Masferrer,

al primero los fusilaron los burgueses

y su ejército aunque era militar

y el segundo se murió de melancolía en el exilio.

Pero no cabe duda, decía el libro que les dije,

que con el tiempo

será Agustín Farabundo Martí

quien también va a tener estatuas y escuelas

y será recordado como el gran defensor de los

pobres contra los ricos y como un “pintoresco”

personaje de una época revolucionaria lejana.

El poeta nos deja fiel testimonio de los aires de esperanza de ver triunfar la revolución farabundista que existían en aquellos años previos a la Ofensiva Final de 1981 que terminó siendo el inicio de la guerra civil que duró casi 12 años, sin contar los años 70s donde se libraron combates aislados y el Ejército cometió crímenes de lesa humanidad contra civiles. El entusiasmo y triunfalismo con que comienza el libro nos confirman lo que cuentan muchas personas que vivieron esos años y testimonian que fueron los motores de la Revolución Sandinista y la represión inmisericorde del Estado salvadoreño, las que aceleraron la creación de un Frente de Guerra (FMLN) y la creencia del triunfo de la Ofensiva Final del 81, tanto que la comandancia general del Frente ya se encontraba radicada en Managua, viviendo en grandes casas confiscadas a los ricos por los sandinistas, esperando el aviso de los comandantes de tropa de que el país había sido liberado.

Los herederos de Farabundo narra en pequeñas historias de camino la vida del Negro Farabundo Martí que murió fusilado por defender los derechos de los más pobres y ser comunista, todo lo contrario de los señores que esperaron el triunfo de la revolución en una mansión:

Es que el Negro Farabundo

era un chero bien cabal, a toda madre

auténtico en sí mismo, coherente,

murió gritando un “VIVA EL SOCO...”

lo demás lo apagó la metralla...

Comía semita, tortillas y cuajada

con frijoles fritos

tomaba café de maíz con canela

y sus motivaciones eran eminentemente políticas

expresaban un difundido estado de ánimo:

liberar definitivamente al pueblo

....

por ahí anduvo el Negro Farabundo

dándole vuelta al mundo

inmundo


Sabía hablar bonito

y se mecateaba no solamente

para mosquear al enemigo...

Sabía, pues, a quién debía de joder


Por esos lugares y otros lugares anduvo anda

por donde abundan las tortugas

después del cerro del armadillo, que es el lugar

donde no hay cuervos

pero hay cerros de sandías y melones.

Ya se ha pasado al barranco de los capulines

adelante de los árboles hormigosos, por el cerro

de la mujer

donde abundan las estrellas caídas, cerca del lugar

de las joyas y collares

y la flor del corozo cae sobre el río

murmurador

(...) la pila del padre sin cabeza

que sale por el cerro de las dos tetas y la cueva

del Partideño;

allá por el lugar de los muertos rojos caídos por el cerro de la limpia bandera

lugar del comienzo.


Cea nombra los montes, las ciudades y lagunas con sus antiguos nombres, rescatando así una serie de leyendas propias de la campiña salvadoreña que vino sufriendo persecusión, migración y muerte desde 1932. Muchos de estos nombres y palabras estarían hoy perdidos si este libro no existiera.

Del lugar de las casas de carrizo

del lago amargo, del río yerbazal,

del agua escondida que abre los barrancos,

del agua chiquita,

por donde abunda el agua roja, por el cerro del achiote


El libro ofrece además una infinidad de detalles sobre el Negro Farabundo y la masacre del 32, datos que seguramente no encontraremos en la historia oficial:

Hubo hombres, los hay todavía,

hombres de una edad de siempre:

Modesto Ramírez, por ejemplo

campesino que murió después de

muchos años de batallas

yo lo miré

con la bandera roja en su ataúd

serio el hombre

sonreía de vida natural.


Ismael Hernández

otro de siempre

obrero luchador que estuvo preso con Martí,

se declararon en huelga de hambre

y cuando el Negro Farabundo

salió para seguir la guerra (...)

Ismael quedó en la cárcel

con su huelga de hambre


(...) Doña María Regalado Dueñas

una oligarca,

había regalado al gobierno quince mil grilletes

con su respectiva bola de 25 libras de hierro colado

cada una para uso exclusivo de los presos del país.

.....


1932 y muchos desearían mejor un tocadiscos

o los Beatles, los Rolling Stones

o los barcos ingleses con los gringos

fondeados en la costa

vigilando el Pacífico, los peces fuera del Charco

mientras el General José Tomás Calderón,

alias Chaquetilla,

envía mensajes dando cuenta que fueron liquidados

cuatro mil ochocientos Bolcheviques

y que todo está en calma


Estimado lector/a: continúa en el post de abajo. Gracias por su comprensión.

Los herederos de Farabundo...

segunda parte

El poeta sufre con la masacre del 32 porque ve sufrir a su abuelo, Marcelino Cea, y con él a los abuelos de sus vecinos y amigos de infancia, denuncia además la cantidad de asesinados que reconoce el General Chaquetilla -abuelo del ex presidente Calderón Sol- cometidos en tan sólo cuatro o cinco días en que el Ejército apagó la rebelión: 4,800 campesinos indígenas asesinados y enterrados en la fosa común. Cea también nos ofrece -en este último párrafo- su reclamo contra la generación “hippie” de los años 70s e inclusive ironiza sobre la pieza clave del cine nacional, Los Peces fuera del agua.

En cuanto al relato de Farabundo, Cea insiste en mostrar su lado humano, varonil, de luchador y fregón:


Pero mejor aproximémonos al Negro Farabundo

a los volados que hizo desde que su mamá

la niña Socorro Rodríguez de Martí

a quien cariñosamente le decían Niña Soco

lo echó al mundo en 1893 por el cerro Sagrado:

Teotepeque,

después que su padre, el terrateniente Don Pedro Mártir,

en honor al patriota cubano, transformó el

Mártir por Martí.


....


Es que el Negro Martí era zamarro,

bravo de verdad como un río de violentas aguas

que se tornaba más impetuoso

cuantas más tormentas de dificultades

calan sobre nuestra tierra y nuestra vida;

era una especie de volcán...


Fijate que una vez con Ismael Hernández

fueron hechos prisioneros por la policía

en un intento de parar el movimiento solidario

del Socorro Rojo Interancional.

Ambos se declararon de inmediato en huelga

de hambre como protesta por su detención.

A los cuatro días el Director de la Policía

los hizo llevar a su despacho oficial

y cuando estuvieron en su presencia

les dijo en tono conciliador:

“¿Cómo se encuentran los estimados señores?”

Y Martí le respondió con voz fuerte:

“Como se encuentran siempre los hombres,

grande hijo de puta ¡Firmes!”


Algunos camaradas dicen que eso fue

una malcriadeza del Negro,

yo creo que fue sensacional.


....


Otra vez, fijate,

estaba en una fiesta de la Confederación de

Obreros, entonces llegó la policía que le

llevaba ganas y el Negro Farabundo

que ya tenía sus tres pilihuastazos

entre pecho y espalda,

le zampó sus moquetes

y se las campaneó

salió corriendo hecho un demonio bueno

se metió en un barril que estaba en la

esquina del “Palo Verde”, por allí quedaba

nuestro local entonces

y rodó cuesta abajo...


....


Ahi viene el Negro Zumbón

haciendo bailar el son...

Tengo ganas de bailar el nuevo

compás, dicen todos a bailar


En estos fragmentos del primer gran poema que compone al libro, vemos el corte del verso libre de la poesía narrativa de Cea, muy apegado a la sonoridad y lógica del verso métrico ya permeado por la oralidad popular que es la que el autor reivindica; esta musicalidad natural desaparece paulatinamente una vez el poeta se va introduciendo en la etapa dolorosa del relato, en la cual rompe dicho juego infantil por una especie de “saltos inesperados”, cortes audaces, violentos, contradictorios, que tenían gran aceptación entre la vanguardia de la época, por artistas como el nicaraguense Ernesto Cardenal a quien lo une o unió una amistad que también queda testimoniada en el libro, donde cuenta la invitación que este le hace para irse a vivir a Solentiname un paraíso, una isla... En el libro también se refiere a la amistad y diferencias políticas entre Sandino y Farabundo, aclarando en palabras del Negro Farabundo su admiración a la honestidad del nicaraguense cuya perdición fue creerle a los “gringos”.


El libro también hace las veces de medio informativo y va revelando datos estadísticos que reflejan las enormes diferencias que siempre han existido entre pobres y ricos y que fueron las causa que inició la guerra, causas que muchos no admiten todavía.


Dice un testigo:


El 8% de la población recibe como el 50% del ingreso nacional; y el 92% de esa población recibe como el 50% del resto de ese ingreso.


Somos el quinto país más hambriento en el mundo

(...) Consumimos lo que podemos


Para 1971

el hacinamiento era tan alarmante que

de cada cien familias

cerca de 61 cocinaban, comian si comían,

dormía sin dormían,

en una sóla habitación.

(...) de cada 100 familias

43 carecían de servicio domiciliar de agua potable

57 de servicios sanitarios de ninguna clase

y 66 tenían piso de tierra


(...) Según CONAPLAN, 1973: “Hay menos de 3 médicos por cada 10,000 habitantes (...) y como 17 camas disponibles en los hospitales para diez mil enfermos...”


(...) No podemos seguir escribiendo

sin tener claro que

lo hacemos en

y para un país de más de dos millones de analfabetos

de sus aproximadamente cinco millones de habitantes.


En medio de este coro de injusticias, Cea mezcla coros de vendedores ambulantes que venden colchas, sorbetes, helados, minutas. Hay una preocupación constante de hacer notar y valer la palabra del hombre de la calle desde diversas posiciones. Hablar por sí mismo, hablar por la fuerza de los hechos, hablar como el narrador o el narrador hablar como ellos y en tal sentido el libro de Cea busca ser didáctico -una preocupación muy suya hasta la fecha- para el pueblo, para que el pueblo sea pueblo y no masa guanaca. Quizás en atención a esta preocupación de Cea es que Sergio Ramírez lo incluye en una de sus novelas como un vendedor ambulante. Hermoso gesto.

A ratos el lenguaje de Cea en este libro me recuerda a otro grande de la historia nacional, como lo es Don Leonardo Heredia, un locutor, narrador, inventor y publicista fabuloso. O será Heredia el el que me recuerda a Cea? Desconozco si fueron amigos cercanos o si compartieron en algún círculo intelectual o publicitario de la época, pero hay entre ellos una hermandad de dichos y palabras, giros del lenguaje, que se me hace importante anotar, como una feliz y enigmática coincidencia.

El libro avanza de la historia de la revuelta de 1932 hasta los sucesos que vive el poeta entre los años de 1972 y 1981. Habla entonces de los herederos de Farabundo, un montón de hombres y mujeres que luchan por cambiar un sistema que los ahoga en pobreza y violencia. Cea nos habla de la cruda vida de los hijos de Farabundo, narrándonos la supervivencia, capturas, persecusiones, enfrentamientos de los primeros comandos guerrilleros, de las madres de los desaparecidos y de los desaparecidos. Nos habla incluso de la crueldad de un país que con publicidad lo maquilla todo.


En esos rumbos se levantan muchachas y muchachos

preparan sus trabajos cotidianos

-Buenos días, señora

-Señor, muy buenos días

y los animalitos domésticos

se preparan también...

Aquí son los fusiles que apenas se distinguen en el fondo

vienen de amenazar

como a darse valor para seguir viviendo de prestado

Por aquellos lugares

los heroicos

también hacen planes

de iluminar el rostro

el rostro que muchos esperamos en la vida.


....


Somos las madres que venimos

a esperar

no nos cansamos

en nuestra sangre lo esperado

carne de aquí corazón nuestro


Quieren que no esperemos

que no digamos nada

no hagan olas nos dicen

pero aquí estaremos

estarán otras madres esperando


Nos quieren embobar con formulismos

papeles y tintas y pistolas

lo indeleble está aquí

somos la vida senalando-los


Sólo el pueblo salva al pueblo

afirman solidarios los del pueblo.



....


Llegó la policía a interrogarme

no puso grabadora

ni focos en la cara

ni hubo celda húmeda, oscura

llena de moho

ni amarras a la espalda, ni vigilantes con G-3

sólo ojos eléctricos

ojos de marihuano

inyectados

ojos de ave de rapiña

ojos de pescado muerto

ojos de huevo duro...


....


Aquí, donde los muertos y

desaparecidos

los pusimos nosotros.

Muertos en una edad, edad de muertos que no tuvieron

toda su vida

mucho menos su muerte...

Ellos siguen aquí

aunque piensen que no, los asesinos,

aunque piensen que los van a borrar al ignorarlos,

al negarlos con su publicidad...


....


toman reclutas del campo y barrios pobres.

Los reclutas sirven a la patria:

Cuidan la mansión del superior

Lavan el automóvil

Llevan los niños al colegio

Acompañan a la sirvienta a los mercados

Y para amenizar la fiesta democrática

les enseñan a odiar el comunismo,

lo que dicen sus jefes que es el comunismo.


El ejército de mi país es enorme, buenísimo, monolítico.

No hay ciudadano que les levante un dedo porque se

muere.

Castigo de Dios y de la Patria.

Las referencias de Cea contra el clérigo y su trabajo de terror junto al ejército son muchas. Llama la atención que no haga referencia alguna a Monseñor Romero y las comprometidas comunidades cristianas de donde nacieron sindicatos, sindicalistas, celulas guerrilleras. Cea como buen Brujo, hará caso omiso de la religión cristiana, por más subversriva que sea, ya que fue esta la religión que esclavizó a sus ancestros, se me ocurre.

De Los Herederos de Farabundo, lejos está la voz de Quirino Vega, que para muchos encarna al propio Roberto Cea y que es el hilo conductor de Todo el Códice, impreso en 1968. La voz de Cea en Los herederos de Farabundo es una voz a veces tosca, más urbana, militante revolucionara más que militante indígena americana, más política que mágica; sin embargo, hay otra voz en las miles de voces que encarna Cea en este libro y que por su militancia parecieran una. Esa voz casi oculta en la mayor parte de los poemas, toca el alma, tiene momentos excepcionales de lirismo existencial y llegan cuando habla el hombre dentro del poeta enfrentado a su momento histórico; hombre perseguido, con miedos y coraje, hastiado de la hipocresía de un grupo que insiste llamar a El Salvador “El País de la Sonrisa”. En esos momentos, el poeta nos regala el mejor poema, nacido por debajo de un estilo que pudo llegar a cansar al lector por su falta de contrapunto no sólo en la temática sino en su tratamiento discursivo. Entonces es cuando el libro mismo pone a prueba al escritor y surgen las maravilllas del arte:

La poesía es sagrada me dijeron en días de inocencia.

La poesía no sirve para nada me dijeron después

Luego escuché:

La poesía tiene que estar con Dios

Servir para la culpa...


Más adelante oí:

La poesía tiene que estar en su torre blanquísima

impoluta.

La mejor poesía de nosotros ha sido pura...


Luego el tiempo me rodeó de cateos y torturas,

de robos de materias primas (y hermanas)

de opulencias-miserias

y la publicidad colocando la máscara.


Me siguieron diciendo:


La poesía es aquí, es allá

La poesía es ésto, es aquéllo,

ésto no, ésto sí...


Lo que no me dijeron es que la poesía es un oficio

clandestino


sirve para todo


....


Cierto, hay momentos sin aire

tristeza de caballo

cólera de buey

y el cuerpo está sudando, tiembla de miedo y se va, se va

quién sabe a dónde

hasta chocar con sueños y pelos y señales...

Otra vez, no es el odio

lo que me tiene así

es la costumbre de saber por otros rincones, por ahí

anda mamá tocando puertas


Esto somos, dice José Roberto Cea, los herederos de Farabundo, los herederos de los hijos de Farabundo que como tintilea el final del primer gran poema “seguimos en lo mismo, seguiremos en lo mismo... ¡Con lo mismo!”

Casa Prestada

25 marzo 2009
Es el título del libro del poeta salvadoreño, Alex Canizález, editado en 2005 por ediciones Escorpio y escrito en la diáspora insurgente de los años noventas. Canizález recorre con su poesía los sueños del inmigrante y sus decepciones, el discurso del doble exilado, económico y político, el doble vacío de la patria y la casa; casa de las ideas, de la memoria y del amor propio, familiar y de pueblo.

Casa Prestada

cuando llegué a EE.UU., hacía frío
la suela de mis zapatos
era un grueso de lodo
parecido a la nostalgia

estar y no donde no estás
verte y no te ven
decir cosas cuando todo se mueve

explicarte para que te expliquen
es como no poder hablar
cuando nos hablamos
y te vas quedando callado
con tus palabras íntimas
con tanta poesía anciana
en los atardeceres


"La Verne"

"estas calles son distintas a mis calles"
no hay piedras o niños jugando
por eso me aburro tanto
las palabras son distintas a mi lengua
no hay barcos de papel cuando llueve

las casas tienen jardines hermosos
perreras y gatos gordos
no he podido preguntar por lo que me gusta...
no me funciona mirar
largamente a las muchachas
que cruzan los malls como fantasmas

todo es distinto acá
los teléfonos funcionan bien
y no tengo monedas
para contarle al mundo
lo desesperado que estoy

la tortura no fueron los golpes
sino esta soledad, esa nostalgia
de no poder
volver
de fugarme a los años ochentas
donde se repite todo siempre inacabado
el frío duele más que todas las pérdidas

COYOTE

el teléfono suena
como queriendo destruirse

el coyote pide dinero
para entregarnos al "gordo" Jorge

a las dos horas
cruza acompañado de un desconocido
sin ningún ruido

de pronto conoces fantasmas
que NUNCA saldrán de tu vida

Halloween Day

a las seis de la tarde
empiezan a golpear la puerta
pequeños vampiros
brujas de cantina de negros sombreros
las calabazas sin cuerpo

trick a trick
-te preguntan-
piden diezmo
como en la iglesia los domingos

esta noche
todo parece solitario
no aparecen por ningún lado
ya saben que en este refugio
sólo habemos exiliados
que olvidamos poner la escoba
tras de la puerta
que creemos ver gorilas
detrás de las puertas
fornidos matones
torturadores

el próximo Halloween
voy a salir disfrazado
de chucho aguacatero
para ver cómo funcionan las cosas
para mover la cola de alegría

¿QUE ES PARA USTED, LA CIUDAD?

22 marzo 2009
Para Queen y Carpenter, la ciudad es una colección de edificios y personas.

Para Park, un laboratorio social.

Para Viera Altamirano, el mayor invento del hombre.

Para algunos sociólogos, una forma distinta de comunidad urbana.

Para otros sociólogos, aquel sitio que se ha hecho tan grande que las gentes ya no se conocen.

Para Le Cobusier, una máquina.

Para Clark, un ideal realizado, un sueño hecho realidad.

Para Muntz, una comunidad que disfruta de un status administrativo característico determinado por su volumen de población.

Para algunos, ciudad es una localidad cuyos habitantes no se dedican al trabajo rural.

Para algotros, comunidad dotada de personería jurídica, que goza de derecho y de instituciones que le son propias...

Un hálito de poesía esparce en la idea que Mumford tiene de la ciudad. El autor de The Culture of the Cities, tan estricto, tan apegado a llamar las cosas por su nombre: el Munford objetivo y exacto, realista y metódico, no puede menos que poetizar. Para él, la ciudad e el punto de concentración máxima del poderío y de la cultura de una comunidad. Es el lugar donde los rayos luminosos pero divergentes de la vida se unen formando un haz más eficiente y más rico en significado social... La forma y el símbolo de una relación social integrada... Un plexo geográfico, una organización económica, un proceso institucional, un teatro de accion social y un símbolo estético de unidad colectiva... Por un lado, marco físico para las actividades domésticas comunes y económicas; por otro una escena dramática para expresar y exteriorizar las acciones significativas y los anhelos más sublimes de la cultura humana. La ciudad prohija al arte y es arte; la ciudad crea el teatro y es teatro. Es en la ciudad, en la ciudad consideradas como teatro, donde se formulan mediante el conflicto y la cooperación de las personalidades, de los acontecimientos y de los grupos, las actividades más significativas del hombre.

Para Thomas Mann - y luego para Bardet -, la ciudad es una obra de arte colectiva.

Para Geddes y Brandford, el órgano especializado de la transmisión social.

Para mi, la ciudad es la casa de todos. No mi casa, no es tu casa, es la casa de todos.

No dudo de que, para muchos, la ciudad no es más que un mercado, o un gran prostíbulo, o un lugar de aventuras más prometedor que el Viejo Oeste, o un gran taller, o un aula, o un hospital, o un lugar para perderse...

Por lo que he visto, también hay quienes creen que la ciudad es un urinario, un excusado, un vomitorio...

Para Usted, ¿qué es la ciudad?

Responda. Tómese el tiempo que quiera; pero responda.

Si no lo hace, la ciudad podría asumir el papel de Esfinge y plantearle la alternativa: adivina, o te devoro.

Alvaro Menén Desleal
Escritor salvadoreño

Para mis amigos poetas

21 marzo 2009
Con especial carino para Silvia Matus, André Cruchaga, René Chacón, Claudia Hérodier, Mauricio Vallejo Márquez, Otoniel Guevara, Alex Canizales, Casquín, Chelito Edgar, Chino Domínguez, Alfonso "Talega", Eva Ortíz, Despalabra, Pedro Valle, Vladimir Baiza, Angela Tello en Calí y Edel Morales en la Habana.


Blas de Otero y el discurso humano”
Por Bonifacio Sotos Ochancho
http://iesbonifaciosotos.blogspot.com


Blas de Otero pertenece a esos poetas de posguerra que se desmarcaron del mundo cultural oficial del régimen franquista, dedicado a ensalzar las virtudes “épicas” de la Dictadura o entregado a una suerte de asepsia cultural, olvidadiza y superficial, entorno a la Revista Garcilaso.

Se sitúa entre los que adoptaron una posición estética y vital mucho más comprometida, en ocasiones cercana al comunismo, al “desarraigo” del que habló Dámaso Alonso y a las líneas existenciales heredadas del mundo del 98 y las voces de Jean-Paul Sartre y Albert Camus.

Blas de Otero sigue la estela de poesía impura, social, crítica y muy humana que habían iniciado Dámaso Alonso con su poemario Hijos de la ira, Vicente Aleixandre con Sombra del paraíso, Miguel Hernández, “epígono del 27”, el chileno Pablo Neruda y el peruano César Vallejo, y que se habría de ver continuada en los libros de Gabriel Celaya o José Hierro.

Cuando en 1955 Blas de Otero publicó Pido la paz y la palabra, ya era autor de referencia en nuestra literatura de la posguerra, gracias a Angel fieramente humano y Redoble de conciencia. En estos dos libros los motivos son trascendentales, religiosos e intimistas. La visión del mundo que ofrece es agónica y desoladora, lo que explica el lenguaje apremiante e imprecatorio de los sonetos y las composiciones en verso libre o versículos.

Un mundo como un árbol desgajado.
Una generación desarraigada.
Unos hombres sin más destino que
apuntalar las ruinas.


En Pido la paz y la palabra los motivos se decantan por lo ético y lo social. Nos encontramos entonces con el poeta en la órbita del “realismo social”. Frente a la literatura minoritaria, elitista y pura, dedica ahora su libro “A la inmensa mayoría”, procurando una decidida rehumanización de la poesía. El hombre en su dimensión colectiva y España como conflicto, la solidaridad con los oprimidos y la denuncia de la injusticia, la reivindicación de la libertad y el anhelo de paz se erigen en preocupaciones centrales de su obra y en razón de su modernidad. La palabra, portadora de esperanza, es la herramienta que puede humanizar al hombre y a la sociedad. La poesía –como quería Celaya- es un arma cargada de futuro.

La misma orientación se observa en Esto no es un libro (1963), Que trata de España (1964) e Historias fingidas y verdaderas (1970).


Fidelidad

Creo en el hombre. He visto
espaldas astilladas a trallazos,
almas cegadas avanzando a brincos
(españas a caballo
del dolor y del hambre). Y he creído.

Creo en la paz. He visto
altas estrellas, llameantes ámbitos
amanecientes, incendiando ríos
hondos, caudal humano
hacia otra luz: he visto y he creído.

Creo en ti, patria. Digo
lo que he visto: relámpagos
de rabia, amor en frío, y un cuchillo
chillando, haciéndose pedazos
de pan: aunque hoy hay sólo sombra, he visto
y he creído.

Las ideas que presiden este poema, recogidas en el título “Fidelidad”, nos ofrecen las dimensiones poéticas y humanas en que se mueve Blas de Otero.

1. Creencia, confianza, fe en el hombre y en la paz desde un optimismo que pretende construir un futuro de justicia, igualdad, libertad por encima de las ruinas y la violencia.

2.- Creencia en la patria y en la convivencia común, desde la pluralidad y el diálogo.

3.- Humanismo y humanidad.

Para ello, el poeta escribe en primera persona, testigo directo de los hechos y de sus palabras, mirándose por dentro y mirando el exterior, autoafirmándose en su esperanza: “he visto y he creído”.

Tres son los grandes campos semánticos del poema, isotopías que establecen las líneas maestras del discurso poético del bilbaíno: A.- la creencia en el hombre, la paz, la patria: “Creo… Digo lo que he visto He creído…”; B.- lo relativo al dolor y la violencia: “espaldas astilladas a trallazos”, “almas cegadas”, “relámpagos/ de rabia, amor en frío, y un cuchillo/ chillando”, “aunque hoy hay sólo sombra”…; C.- la luz, metáfora de la paz: “altas estrellas, llameantes ámbitos/ amanecientes… caudal humano/ hacia otra luz”, etc.

Utiliza versos endecasílabos combinados con heptasílabos, enhebrados en una rima asonante en a-o y en i-o, hechos ambos que procuran una especial cohesión al poema. Lo divide en tres estrofas, en una construcción textual analítica y paralelística. El lenguaje oscila entre la denuncia del desgarro, las imágenes líricas de la paz y el tono conversacional.

Es un poema que sólo se puede entender en el contexto de loa España de la posguerra, escindida, astillada y necesitada de paz y palabra. Poema-instrumento de la reconciliación.
Poesía necesaria como el aire que respiras.

Semáforo

Hasta hoy todo fue mentira.

De ahí partimos.

De esa mentira
de esa verdad

NM
San Salvador, 21 de marzo 2009

Regresión

19 marzo 2009
"De repente alguien pasa y dice: "Buetardes"... Como oigo mal no contesto; además, estoy en el momento cumbre que existe entre el lápiz y el ser; el instante cúlmine que media entre la materia y el espíritu; y para no quedar aislado en un punto desconocido de mi ciclo, o atrapado en un fórmula de ingredientes extraños, no contesto el saludo al doctor Wilhelheim y dejo que mis celulas se corporicen tranquilamente, hasta convertirme de nuevo en elefante..."


Así hablaba Castrorrivas, cuando tenía 33 años y según su propia escritura vivía en la región del humo. Húmico, humoso, humeante, alcanzando LA INMORTALIDAD. Qué otra cosa podría pretender? Y por quien más me convertiría yo en mecanógrafa?

Sobre el discurso de Mauricio Funes

17 marzo 2009
Me pegó fuerte una parte donde habló que las madres y padres que luchamos y votamos toda nuestra vida por la opción de la izquierda, podríamos ver de ese día en adelante a nuestros hijos e hijas a los ojos y decirles que sí se pudo.

Esas palabras podrían parecer trilladas, sencillas, pero no lo son. Son por el contrario, de una dimensión insospechada y profunda.

Porque ahora los padres y madres que hemos sido vilipendiados, hostigados, desprestigiados, golpeados, presos y presas, exilados, perseguidos, despedidos -incluso- en virtud de nuestros ideales, ahora podemos levantar la cara y mirar a nuestros hijos e hijas con alegría, y hablarles de victoria, de pueblo unido jamás será vencido.

Y nuestros hijos e hijas, esos niños que tantas veces nos vieron caer llorando por la derrota y el maltrato del enemigo político, ahora pueden creer en la victoria y la justicia, en la igualdad y la alternancia, en la vigencia de nuestras ideas.

Esos, ahora niños y jóvenes, tendrán un poder enorme en su autoestima. Esta victoria significa un cambio tremendo en sus vidas y me atrevo a asegurar que dentro de ellos, muchos y muchas despegarán sus posibilidades intelectuales, sensibles, en toda su potencia. Grandes frutos dará este triunfo entre los hijos del campesino, obrero, de la doméstica, de la madre soltera o viuda de clase media, entre las humildes familias de maestros y tantos otros oficios nobles y mal remunerados.

Pero hay más. Ahora cuando nuestros hijos e hijas nos preguntan:

- Mamá, y los areneros?

Nosotros podremos mirarlos con el mismo amor que cuando curamos heridas y pérdidas, diciéndoles que pobrecitos, que dolidos, que aceptando como en otro tiempo nosotros, su derrota. Y más; les diremos que por lo menos los poderosos y ricos tienen su dinero para drogarse y que ese mismo poder desmedido convertirá a muchos de ellos en boicoteadores inmediatos de nuestra alegría. Pero que aquel arenero que es está en la gama de desempleados y trabajadores humildes de clase media asalariada, son ahora más que nunca nuestros hermanos, a quienes debemos consolar, abrazar, comprender y tenderles una mano. Son hermanos y hermanas que merecen un gobierno eficiente, honrado y con opción preferencial por los pobres, tanto o más que nosotros.

Este triunfo nos debe mantener henchidos de felicidad, pero también conmovidos, niños, humanos.

El Turno del Ofendido

Me habeis golpeado azotando

la cruel mano en el rostro

(desnudo y casto

como una flor donde amanece

la primavera)



Me habeis encarcelado aún más

con vuestros ojos iracundos

muriéndose de frio mi corazón

bajo el torrente del odio



Habeis despreciado mi amor

os reísteis de su pequeño regalo ruboroso

sin querer entender los laberintos

de mi ternura



Ahora es la hora de mi turno

el turno del ofendido por años silencioso

a pesar de los gritos

Callad

callad



Oíd.



Roque Dalton
Poeta, novelista e investigador salvadoreño. Perteneció al Partido Comunista Salvadoreño y a la guerrilla. Fue asesinado por varios traidores que aún después de su muerte siguieron en la guerrilla, llamándose comandantes y mancharon la honra del poeta acusándolo de ser infiltrado de la CIA. Incluso algunos de sus asesinos, son ahora parte del movimiento de Unidad recién cohesionado por el FMLN. Su cuerpo nunca apareció, ni fueron condenados sus asesinos. A Roque Dalton lo mataron el régimen y su intolerancia, lo mataron la traición y la ignorancia. La crueldad instalada en el país como autoridad, por tantos años.

Wrong

14 marzo 2009


Debía ser Depeche Mode quien realizara un video que visto de alguna manera representa la tragedia mundial que estamos atravesando. Wrong es una video-canción que nos deja esperando respuestas pronosticadas una y otra vez por las historias de más de tres siglos. Todo va hacia atrás, todo comienza en la angustia, la impotencia, la celeridad de los hechos inevitables, la violencia y todo sigue yendo hacia atrás mientras una espera llegar al punto de partida que se supone tranquilo, menos trágico. Pero... lo único que encuentra en un principio que corresponde con el otro final o mejor aún, un principio que es el final verdadero. Línea recta, llamada correspondida, abre y cierra la puerta, la misma lluvia en ambas salidas del túnel.

Mientras escuchaba la canción, abría por otro lado un correo del buen poeta Alexander. Hombre que además tuvo, perdió y recuperó una casa. Admirable. En el video que evoca otra canción de Jara - sin sonido - aparacen mezcladas imágenes de Rufina, Monseñor Romero, Roque Dalton y Mauricio Funes. ¿Qué tienen en común - me pregunté - más allá de lo "evidente"?

La inteligencia y el juicio de la moralidad burguesa!

Romero fue cuestionado por esta uña larga y esculpida, de falta a sus deberes religiosos y meterse en política. Rufina calumniada de ser una mujer comunista fanatizada que prefirió ver morir a sus hijos antes que entregarse. Dalton, de borracho, mala paga, mujeriego, sin oficio, traidor y poeta en un país que premia las carreras de médico, abogado o ingeniero. Y funes, ese periodista imparcial, mentiroso, casado cuatro veces, divorciado tres, padre irresponsable, amigo de comunistas y millonarios, cuyas incongruencias son tan graves que vive de prestado (el muy deudor y pobre) y acepta regalitos cual prostituta política.

Y a su vez, son reconocidos a nivel internacional como personas de una inteligencia notable.

Es el año 2009, de la era supramoderna, hasta hoy en El Salvador ha gobernado y ganado la moral burguesa; el más estúpido de los razonamientos, los argumentos que dan verguenza. Será posible que en 2009 por fin gane en nuestro país, la inteligencia? Faltan pocas horas para comprobar este hecho de vital importancia en los destinos de las nuevas generaciones de la matria. De estos resultados dependen que los niños y niñas elijan carreras como "Administración de call centers" o carreras bellas y maravillosas como "Licenciatura en Restauración de la Memoria Histórica", etcétera, etcétera.

Hoy recordé a Goethe

12 marzo 2009
Firma del pacto


Mefistófeles convence a Fausto de que su diabólico poder le puede proporcionar la plenitud vital que está buscando, siempre y cuando pueda disponer de su espíritu tras su muerte. Fausto acepta:

FAUSTO.–¡Te brindo la apuesta!

MEFISTÓFELES.–¡Acepto!

FAUSTO.–¡Venga esa mano! ¡Diréle al momento: aguarda! ¡Eres tan bello! ¡Luego podrás tú cargarme de cadenas y yo me iré gustoso a pique! ¡Cuando doblen por mí las campanas, quedarás libre de tu servidumbre; cuando el reloj se pare y caiga el minutero, se habrá acabado el tiempo para mí!

MEFISTÓFELES.–Piénsalo bien, que no hemos de olvidarlo.

FAUSTO.–En todo tu derecho estarás, que yo no me he pasado de ligero. Tal como me encuentro, esclavo soy, es decir, tuyo o de quien fuere.

MEFISTÓFELES.–Desde hoy mismo serviré como criado a la mesa del doctor. ¡Pero solo una cosa!… Por si vive o muere, os ruego un par de líneas.

FAUSTO.–¿También exiges un escrito, so pedante? ¿Es que no has conocido a ningún hombre ni de palabra de hombre sabes? ¿No es bastante que mi palabra explícita haya de ir unida a mis días eternamente? […] ¿Qué quieres tú de mí, espíritu malo? ¿Bronce, mármol, pergamino, papel? ¿Quieres que escriba con cincel, escoplo o pluma? A tu elección lo dejo.

MEFISTÓFELES.–¿Cómo puedes exagerar con tanto calor tu locuacidad? Para el caso, cualquier hojilla es buena. La firmarás con una gotita de sangre.

FAUSTO.–Si eso te satisface plenamente, sea por la payasada.

MEFISTÓFELES.–Es la sangre un jugo muy particular.

No ha sido fácil

11 marzo 2009


No Ha Sido Fácil
Pablo Milanés



Yo, vine creciendo y me forjé
cual mi generación distinta
a la de ayer.

Soy, continuidad de mi niñez,
que es hija del sudor
de los brazos que ame.

Soy como quisieron ser
pero tratando de ser yo,
ni menos mal
pero en verdad
ni menos bien.

No ha sido fácil tener
una opinión que haga
valer mi vocación
mi libertad para escoger.

Amo sin ver lo que en el futuro
tenga que acontecer
dejo al sentir más puro,
florecer.

Ámame sin temor alguno
que yo he de prometer
fidelidad a mi modo de ser.

Yo, yo sólo tengo la razón
de quien quisiera ser
mejor de lo que ayer.

Yo, pongo en tu mano el corazón
con toda mi virtud,
mi egoísmo también.

Sufre conmigo el error que cometeré
goza también lo que de bien
se ha de lograr sin pretender.

Sube conmigo a encontrar el escalón
que evocaré para llegar
a ese lugar que un día soñé.

Amo sin ver lo que en el futuro
tenga que acontecer
dejo al sentir más puro,
florecer.

Ámame sin temor alguno
que yo he de prometer
fidelidad a mi modo de ser.

un post nada radical

07 marzo 2009
Se acerca mi cumpleaños y eso me alegra, lo cual en términos histo-biográficos debería preocuparme. Pero igual, me alegra.

Me ha costado dos años que se caiga el tinte que intentaba oscurecerme el pelo y terminó como siempre tirando a rubio-naranja. Creí estar libre por completo de la maldición del tinte adoptada en la crisis post parto postergada por mis múltiples ocupaciones y sufrida en plenitud en el año de 1999, cuando usaba zapatos cuadrados y pantalones cakis en rebeldía a mis antiguas faldas largas largas; es decir, que estoy pensando efusiva y persistentemente en el color ocre que me ofreció la dependienta del supermercado que a fuerza visito dos o tres veces por semana.

El mundo está en crisis, lo se; sigo desempleada oficialmente, lo vivo; no podemos darnos decenas de pequeños lujos de los que antes nos dábamos, es obvio; vivimos en un sitio más pequeño, cuesta; pero... somos inmensamente más felices, más unidos y alegres que antes. Debemos estar enloqueciendo. Aunque...

en realidad todo tiene que ver con los acontecimientos ocurridos en nuestras vidas entre los años 2001 y 2006, así como con el título SEIS de mi colección última de poesía no terminada, tropezada, pero con visiones exactas de esto que estamos viviendo tres años antes de aquella profecía en que el mundo tal cual lo conocemos se acaba.

Se que la palabra cambio está muy devaludada, por culpa de los políticos y su campaña, pero igual es la palabra que mejor define esta situación personal que estamos viviendo - me refiero al colectivo humano familiar del cual salen estas conclusiones cuasi ultrajantes para la inteligencia artificial de los que no son lectores de este blog pero pasan por aquí a menudo los muy hijos de su cáncer-. ¿Qué es lo que nos permite cambiar o posibilita nuestros cambios? ¿Cambios en términos estructurales o más bien esenciales, incluso neuro-endocri-somáticos? Es producto de nuestra voluntad, cuya acción o impulso es además posibilitada por otra fuerza superior inmediata? O es producto de nuestras circuntancias parafernálicas socio-económicas mínimas, cómicas, estridentes. Cosa de la casualidad, si es que esta existe. Un tema de aleatoriedad o algo más ligado al término destino e incluso a la suerte.

Lo hecho es que hecho está. De pronto la foto del ayer, del lejano ayer -ese pueblo fantasma de la infancia, donde todo está detenido para la salvación o escarnio propio- es el set actual de la vida que tocó vivir o elegiste, y eres felíz como una ardilla cruzandose los puentes imaginarios de la libertad/el bosque.

En lugar de estar hablando cosas que a nadie importan más que a mí y unos cuantos íntimos lectores, este estimado y odiado blog de la ciudad de los reflejos debería referirse quizás, a temas más importantes. Hablar de la urgencia del cambio nacional, global, terráqueo, planetario, sideral. De la crueldad inminente que supondría para un poco más de la mitad de mis compatriotas que las izquierdas perdieran una elección más y las derechas reafirmaran su discurso sectario, excluyente y guerrerista subidito de tono en los últimos meses y dispusieran la nueva realidad nacional como el crepúsculo de las mínimas libertades concedidas en la postguerra y el fascismo tropicalizado nos estallara en la cara y en las ganas de tantas cosas.

Pero en realidad yo - la sujeta cambiante, la mutante social en que me he convertido - en realidad quisiera hablar de otras realidades, que no son ni subyacentes, menos relevantes, colaterales y mucho menos coyunturales, todo lo contrario, son la esencia del perfume (casi hedor) que nos alerta del peligro señalado en el párrrafo que antecede.

PAUSA "Mi abuelo hubiese querido que fuera abogada y notaria de la nación. Y lo intenté, abuelo, casi por tres meses, pero usted sabe como me picaban las patas por irme a caminar otras veredas menos o más punzantes dependiendo del color del cristal con que se vea, como según mi abuela materna decía mi otro abuelo".

Prosigo. Quisiera hablar del asco que me provocan las campañas publicitarias, el bajo nivel de crítica de mis compatriotas, las interpretaciones vario pendejas de mis conciudadanos de lo que es o no un buen anuncio de campaña, un jingle o una valla publicitaria. El asco que me dan los seudo periodistas, los politólogos a la fuerza, los sacos y las corbatas de los candidatos, sus silencios, su mierda de estrategia, su poco corazón a la hora de hablarnos. Acaso los ciudadanos no podríamos pedir más respeto en la manera de hablarnos, de incluirnos multitudinariamente en sus planes o más bien dicho en sus palabras amuletos?

No me gustan las Ferias del Empleo de Rodrigo Avila, son una basura rimbonbante, remedo de oferta de empleo y una burda recolección de base de datos de duis/nombres de cipotes y cipotas -no se meta con mi folclorismo porque está debidamente justificado, vaya - que apareceran votando dos veces en la elecciones del 15 de marzo. No tengo pruebas pero sí mis cuatro dedos de frente. Tampoco me gusta Mauricio Wonka y su fábrica de empleos.

Aborrezco desde las tormentas más internas de mi corazón de lluvia, la ciudad mujer de Funes y su esposa y las gira de Mujeres con Rodrigo. Ambas, prolongaciones del rol-sino-estereotipo del siglo XX de la madre paridora y obrera, que en sus hombros de mariposa lleva la maravillosa misión de criar hijos y proveer a la nación del amoroso PIB que queda en manos de los millorricos, manteniendo el status quo intacto, vírgen e inmaculado, mientras a ella se la cojen los intereses bancarios, los irresponsables del género co-progenitor y la arterioesclerosois en su militancia de vida. Dije militancia? Ese término debería estárseme prohibido, por ser guerrerista, chavi-bushista y tan poco femenino.

Pensaba no morir sin escuchar de un partido de izquierda una propuesta nacional de control demográfico, pero creo que deberé resignarme a todo lo contrario y colgar un póster de Julia Regina -nombrecito de novela mexicana o venezolana prechavista- en el garage, como buena mecánica del automóvil feminista salvadoreño que nunca se echará a andar mientras las mujeres sigan pariendo como conejos, sin conocimientos de su aparato reproductor, acceso a los anticonceptivos y presas de las relaciones amoroso-extra o intra conyugales con el macho salvadoreñus promedio. Quién diria que nos acostumbramos a los aparatos ortodentales con mayor facilidad a pesar de su satánica aparencia. Juro que duele menos un DIU que los "brackets" y tarda menos en instalarse que sacar un DUI, esto último escrito por la indecente tentación del parónimo, hijo de la paranoia extra literaria.

Pero también quisiera hablar de los milagros o fenómenos paranormales acontecidos durante esta campaña política sostenida con la viagra de millones de donaciones del oscuro mundo la especulación humana. Fenómenos tales como la galopante similitud de las derechas e izquierdas en un país en donde han convivido como Gullivers y Liliputienses, toda la vida. Fenómenos como el metro bus, que comprueban que no es necesario ofrecer cosas reales sino que hasta con chunches prestados se ganan las elecciones. Milagros como las transfusiones partidarias entre el PCN, PDC y el FMLN. O los apoyos de izquierdas del FDR y CD hacia el partido ARENA, una a plena luz y otras bajo de agua. Pastores de los más diversos discursos evangélicos, reunidos en apoyo a tal o cual candidato, en un país donde la no intromisión de la Iglesia en temas políticos ha sido un mandamiento de la ley de Dios, que como pocos, se ha exigido.


Izquierdas y derechas han recurrido a la palabra UNIDAD como pocas veces en nuestra historia, y en la Unidad de un país con personas, gremios, asociaciones y grupos tan diversos, han debido partirse en dos para votar, los poetas, las amas de casa, los ejecutivos, los evangélicos, los católicos, los carismáticos, las recepcionistas, los narcos, las maras, los gays y hasta las putas. No importa si viven o no en la misma casa o conviven en el trabajo, la sociedad ha debido partirse más y no es raro ver a unos y otros despotricando contra el partido contrario y luego en una mesa compartiendo unos tragos; eso en los casos más civilizados, en las esferas del ombligo de la clase media para arriba. Sin embargo, no es así en las clases más humildes y populares, allí la muerte se ha instalado como siempre, en el ritual recurrente del terror para frenar -sobre todo todo y ante todo- los votos que se escriben hacia la izquierda. Así es como vemos hijos e hijas de las seguridades de personajes de izquierda, con balazos en sus miembros o muertos durante la campaña.

De eso y más quisiera hablar. De las elecciones del 18 de enero, de las campañas parea alcaldes y sus repercusiones o errores repetidos en las presidenciales. De los métodos, de los matones y los metidos, pero...

hablar de esas cosas no son asuntos propios de los poetas, del ciudadano mujer mutante que soy, a quien sus detractores de uno y otro lado acusan, tildan y exigen el comportamiento que otrora se le exige a un poeta. Hay temas de poetas? O el poema está en todo lo que se nombra? Es hablar de esto poetizar sobre realidades poco poéticas o politizar la poetica? A quiénes les preocupa tanta mi ética literaria? El color de mis signos políticos? Mis depresiones post guerra? Mis pecados? Mis delitos? Mis ataques de rabia o mis sentimientos más nobles?

Se vale autocensurarse? Debo preguntarme idioteces como esas? No

Debo hacer lo que debo hacer. Es decir, en tres o cinco minutos meterme al baño porque ya es tarde, apesto y el agua se va sistemáticamente de 2 a 5 de la tarde. Debo terminar este post que me arrancó desde hace días y terminó de empujarlo la acción ilimitada del blog de Mandifalda, la escritora sobresaliente. Debo hacer lo que estoy haciendo hasta ahora, cosas que me gustan y hasta cosas que me disgustan si al final me gusta hacer cosas que disgustan a otros, esos otros que siguen siendo mis enemigos, por más que insistan los muy hipócritas que para ellos la guerra ha terminado.

Debo hacerme la loca y más loca, por el bien de mi propia existencia. Debo ponerme los jeans para irnos a la Alameda Juan Pablo II que no debería llamarse de ningún modo con ese nombre y a pronunciarme en la manada de pequeñas contradicciones que como codos se acomodan en una gran marea de gente. Esta es la libertad de mi izquierda y todas las izquierdas que nunca nos vendimos al sistema, por más que hayamos regateado con el monstruo del consumo... Chis-pas! Y dónde puercas creen que vivimos, los que piden falsas purezas?

Debo y debo. Debo hacerme el manicure y el pedicure con la piedrita pomes o la crema ALVIX y el agua calientita, porque de tanto rasgar las estructuras metálicas del muro invisible que separa a nuestro país del paraiso que puede ser, las uñas se nos van haciendo hilachas... Hilachas de Sol por el camino


D
Hilachas de sol
A
sobre el camino

malinche cargado
D
de mañana.

La tierra labrada
A
mal repartida

la luna que alumbra
(APAGA)
sólo en la hacienda.

Parió la patrona

del campesino
A
un buitre tan negro
D
como su padre
G
mientras el tiempo
D
pudre sobre mi viejo
A
masurcas de arrugas
D
amargas y pálidas.
G
Llevo el dolor de la noche
A D
en el cántaro del tiempo
A
acribillado de silencio
D
y de miseria.(bis)


en qué puto laberinto quedó la cassette mascada de Luis Enrique que me prestara Aquiles Montoya hijo, el pobre niño pusilánime que pensaba en mí como en Madonna.

Estas cosas pasan cuando se está vivo, más vivo que nunca porque los nunca siempre se llegan y los amigos renacen en todas las esquinas subversivas del mundo y una siente que ser comunista es algo tan bello como la medallita del sagrado corazón que la madre empeña tarde o temprano cuando nos come la miseria...